Como ya hemos dicho antes, no somos lo que se dice una pareja de chavales atléticos, los dos hemos pasado los 40 hace algunos años y lo que nos motiva a mantenernos activos es el no echar barriga. Así de sencillo. Con esto quiero decir que no estamos acostumbrados a grandes palizas en bici ni corremos todos los días diez kilómetros . . . . . . aunque tampoco estaría del todo mal.
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Como ya hemos dicho antes, no somos lo que se dice una pareja de chavales atléticos, los dos hemos pasado los 40 hace algunos años y lo que nos motiva a mantenernos activos es el no echar barriga. Así de sencillo.
Con esto quiero decir que no estamos acostumbrados a grandes palizas en bici ni corremos todos los días diez kilómetros . . . . . . aunque tampoco estaría del todo mal.


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La idea de hacer este viaje fue mía, la suerte es que mi esposa se apunta a todo.
He de decir que ya hemos realizados otros "grandes viajes" por el viejo continente . . . . . . en moto, pero nos han servido para aprender a llevar el equipaje justo y ser un poco autosuficientes.
Tenia en mente el buen sabor de boca que nos dejó el Camino de Santiago y quería emprender algo más "gordo".
Hubo varias alternativas, pero al final decidí-mos trazar la Eurovelo6.
Eran etapas llanas, bien señalizadas, clima agradable y aún recuerdo algo del francés que estudié en el instituto.
Toda la información necesaria la sacamos de internet, ¡es increíble!
El viaje lo haríamos en plan mochilero, es decir, acampando con nuestra tienda y cocinando nosotros mismos. Estamos en crisis!!

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Ahora que sabíamos lo que haríamos nos falta saber como.
Viajaríamos en nuestra furgona hasta Nantes, donde la dejaríamos y nos montaríamos en el TGV (es el AVE francés) para llegar a la ciudad de Mulhouse donde comenzaríamos el regreso hacia Nantes por la euroruta.
El primer escollo era transportar el tandem en la furgo, llegué a tener pesadillas con él.
Tuve que modificar nuestro porta bicis trasero para poder instalarlo, por suerte la furgona me daba el ancho justito (1,80 entre ejes es la medida del tandem)
Prueba/error/acierto. Esta es la técnica cuando no eres ingeniero, y así lo hice para montar el tandem en el porta bicis. Al final se logró.
Otro problema es que en Francia para poder subir el tandem al tren, ha de ir embalado. Tomayaaaaaaa.
Esto también se solucionó llevando plástico de burbujitas, un rollo de plástico de cocina, un rollo de precinto y pulpos de gomas.
Esta operación la repetiríamos con el remolque bien lleno.
Lo peor fue mover los dos "paquetes" entre estaciones, pero empecemos por el principio . . . . . .
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El Viernes 30 de Julio era nuestro último día de trabajo antes del merecido descanso estival, a eso de las siete de la tarde salíamos dirección Nantes . . . . eso es coger las vacaciones por la punta . . . . . . . 21 horas más tarde llegamos a nuestro destino: la casa de nuestros amigos Manu y Maeva.

Al ser Sábado por la tarde decidimos pasear por la ciudad.
Nantes es la quinta ciudad más importante de Francia, y en tiempos fue la capital de la región bretona, sin embargo es una ciudad amable y nada agobiante, con sus casas señoriales y limpias avenidas y plazas.

El Domingo por la mañana decidimos pasear otra vez por Nantes, pero ahora sería pedaleando. No estamos acostumbrados a usar carriles bici, pero son una gozada . . . . . .
visitamos varias plazas, seguimos el curso del Loira y almorzamos a los pies de su castillo.
Realmente es una ciudad sin estrés alguno. Nos enamoró.

El Lunes nos levantamos a las 6:00 a.m. ¿seguro que estamos de vacaciones?, nuestro tren con destino a Paris sale a las 7:00 a.m.
Manu y Maeva nos ayudan a llevar los bártulos hasta el mismo tren . . . . . . creo que todos tenemos un pellizco en el estómago.

Estas son algunas de las imágenes que tomamos con nuestra cámara en Nantes.
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Más de la mitad del viaje,
"el Loira será testigo mudo de nuestro silencioso y pausado transitar"

o sea se, que nos hartamos de Loira, cruzándolo infinidad de veces por otra infinidad de puentes: metálicos, de roca, de madera . . . . .
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El TGV hace escala en París, desde Nantes llega a la estación de Monparnasse y el TGV que nos llevaría hasta Mulhouse sale de la estación del Este. Unos seis kilómetros. Al final encontramos un taxi monovolumen, por doce euros más otro euro por los "paquetes", que nos solventó el problema.
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Una vez en la estación del Este, dejamos los trastos a la entrada, a escasos tres metros de donde nos disponíamos a comer algo, cuando de pronto vemos a tres militares, dos gendarmes y otros tres policías de la estación, buscando desesperadamente el dueño de los "paquetes" allí abandonados . . . . . al final nos explicaron que bajo ningún concepto debes abandonar tu equipaje.
Esta fue nuestra primer anécdota.

¿Os hemos dicho ya que somos de pueblo?
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Cada tarde, después de acampar, dedicábamos unos minutos a la realización de un diario donde recogíamos la distancia recorrida, el tiempo empleado y nuestras impresiones del día.
Esta foto es en Mulhouse, en el camping. Será una constante durante todo el camino encontrarnos con multitud de personas en bici haciendo lo mismo que nosotros, incluso de avanzada edad.
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Esa tarde cenamos en el camping, había un furgón-pizzería donde nos pusimos bien a gusto . . . . . . al final el cocinero nos invitó a café.
Hemos de confesar que los vecinos galos nos han sorprendido muy gratamente siendo muy simpáticos y cordiales en todo momento.