Antes de continuar, es justo reconocer que sin la ayuda de algunas personas este viaje hubiera sido muy difícil de llevar a buen fin. Veamos esos AGRADECIMIENTOS: A mis cuñadas Juani y Raquel y a mi suegro Rafael por haberse hecho cargo durante dos semanas de los "dos regalitos", nuestros hijos, que en esta ocasión no nos han querido acompañar. A nuestros amigos Manu y Maeva, sin ellos la logística de trenes en Francia hubiese sido un caos absoluto y rotundo y por supuesto por acogernos en su casa de Nantes y habernos "guardado" nuestra furgo. A mi esposa, por haberme aguantado cuando estaba cansado . . . . . y cuando no, y por haber aceptado esta "paliza" de 1232 kilómetros en 11 días como "vacaciones". A la revisora del tren cuando nos vio llegar con semejante equipaje y nos miró casi con lástima . . . . . A todos los que por el camino nos sonrieros, aunque fuese una sonrisa en francés . . . . . . A los que nos dieron ánimos sin poner caras raras, estos fueron pocos, la verdad. A mi "cuñao Samuel" y mi hermana Paqui, que cuando nos vieron el día después de llegar de Francia, inmediatamente nos invitaron a almorzar. GRACIAS A TODOS.
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Antes de continuar, es justo reconocer que sin la ayuda de algunas personas este viaje hubiera sido muy difícil de llevar a buen fin. Veamos esos AGRADECIMIENTOS:

A mis cuñadas Juani y Raquel y a mi suegro Rafael por haberse hecho cargo durante dos semanas de los "dos regalitos", nuestros hijos, que en esta ocasión no nos han querido acompañar.

A nuestros amigos Manu y Maeva, sin ellos la logística de trenes en Francia hubiese sido un caos absoluto y rotundo y por supuesto por acogernos en su casa de Nantes y habernos "guardado" nuestra furgo.
A mi esposa, por haberme aguantado cuando estaba cansado . . . . . y cuando no, y por haber aceptado esta "paliza" de 1232 kilómetros en 11 días como "vacaciones".

A la revisora del tren cuando nos vio llegar con semejante equipaje y nos miró casi con lástima . . . . .
A todos los que por el camino nos sonrieros, aunque fuese una sonrisa en francés . . . . . .
A los que nos dieron ánimos sin poner caras raras, estos fueron pocos, la verdad.
A mi "cuñao Samuel" y mi hermana Paqui, que cuando nos vieron el día después de llegar de Francia, inmediatamente nos invitaron a almorzar.


GRACIAS A TODOS.


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